Sostenibilidad empresarial
Sostenibilidad es el principal reto que enfrentan las organizaciones (con y sin ánimo de lucro) en el
presente.
Recoge buena parte de la experiencia pasada, principalmente en términos de respuesta frente a
los problemas ambientales, e incorpora las soluciones que en el presente se están dando, de
manera coordinada, a los problemas ambientales, sociales y económicos.
Por consiguiente, refleja la complejidad de la respuesta que se necesita para encarar las
dificultades de los tiempos actuales, cada día más difíciles:
Desde la perspectiva ambiental, la crisis del cambio climático parece que por fin está
haciendo pensar que lo ambiental se empiece, realmente, a tomar en serio. Los problemas
son tan delicados que incluso están impactando el crecimiento económico y las
operaciones comerciales.
Desde lo social, el agravamiento del desempleo y los problemas de hambrunas,
desplazamientos, género y similares, parece que están haciendo que se inicien acciones
concretas para erradicar la pobreza. En función de ello se trabaja por mejorar el acceso de
los menos favorecidos al crédito (microcrédito); capacitación para producir y vender, no
para emplearse; control de la natalidad y mejoramiento de la alimentación. Pero también,
asistencia y reparación de desplazados, víctimas de guerras e injusticias, lucha contra el
terrorismo y la corrupción. Empiezan a enfrentarse, con seriedad, los mercados que están
en la base de la pirámide y la no-exclusión.
Desde lo económico, la crisis financiera ha puesto a pensar en que se necesita, además de
re-estructurar y fortalecer la arquitectura financiera internacional, actuar financieramente
con base en principios (abandonando, ojalá para siempre, las prácticas viejas y arraigadas
de ceñirse a los formalismos legales a favor de unos pocos), re-plantear el afán de crecer
por crecer, y entender que en ciertos momentos los mercados se agotan (se vuelven
ilíquidos) y que es necesario fortalecer el gobierno corporativo y las prácticas de
información financiera, control interno y auditoría.
El asunto es crítico porque está el riesgo de enfrentar no solo los problemas del presente sino de
asegurar la supervivencia de la organización como tal, de la sociedad en general y en últimas de la
especie humana.2
Sostenibilidad es una expresión que intenta, no sin dificultades, incluir las problemáticas
ambientales, sociales y económicas, buscando respuestas que realmente sean soluciones eficaces
para esas necesidades que son apremiantes. Los resultados (‘el éxito o el fracaso’) ya no
dependen exclusivamente de un factor (el financiero) o de un grupo de interés (los propietarios)
sino que tienen que expresarse en términos de la ‘triple línea de resultados’ (ambientales, sociales,
económicos).
En función de ello, en la práctica, las organizaciones deben desarrollar su modelo de
sostenibilidad, formular su estrategia de sostenibilidad e implementar ello mediante acciones de
corto, mediano y largo plazo. Con un ingrediente muy importante: sometiendo ese proceso al
escrutinio público y sobre todo, a certificaciones objetivas realizadas por profesionales
independientes.
Al respecto existen todavía muchas dificultades prácticas. Superado el obstáculo de la conciencia
(ambiental, social y económica), se vuelve crítico formular y desarrollar tanto el modelo de
sostenibilidad como la estrategia y las políticas de sostenibilidad. Y, ciertamente, cómo
implementar ello de una manera que sea efectiva, esto es, que logre los resultados que se desean
al mismo tiempo que se mantenga una rentabilidad razonable para la inversión.
Sostenibilidad, de Marc Epstein, ofrece una estructura y un modelo para la implementación de la
sostenibilidad en las organizaciones grandes, complejas, globales, fácilmente trasladable a las
organizaciones medianas y pequeñas, menos complejas. Es eminentemente práctico al respecto.
Recoge la experiencia de muchas empresas y organizaciones. Reconoce que si bien todavía no se
ha logrado una respuesta integral y exitosa, simultáneamente, en todos los frentes, se pueden
mostrar mejores prácticas que realmente aumentan los alicientes para continuar avanzando en
esta dirección.
Con la claridad que da la experiencia, su autor, Marc Epstein, reitera de manera continua:
La sostenibilidad tiene que ser un componente integral de la estrategia corporativa. No
puede ser un proceso aislado. No es una moda del momento. Ello implica, muy
seguramente, que la estrategia corporativa tenga que ser revisada y planteada en términos
ambientales, sociales y económicos que garanticen una saludable relación para los
distintos stakeholders. El proceso tiene que ser continuo, de manera que el mejoramiento
tiene que darse en cada etapa del proceso.
El liderazgo se tiene que comprometer con la sostenibilidad y construir capacidad
organizacional adicional. No es asunto de mandos medios ni de operarios. No va a producir
resultados si no es realizado por los más altos niveles directivos. Ahora, más que nunca, es
tiempo de liderazgos reales, efectivos: el compromiso de la alta administración tiene que
verse reflejado en hacer que la organización se mueva sólidamente hacia esos objetivos.
Las estrategias de la sostenibilidad deben ser respaldadas con control por parte de la
administración, medición del desempeño y sistemas de recompensa que sean apropiados.
El gobierno corporativo y el control interno fuertes deben reflejar ese modelo y esas
estrategias de sostenibilidad. Una vez más se insiste, no pueden ser de carácter aislado.
Las estrategias de la sostenibilidad tienen que ser respaldadas por la misión, la cultura y las
personas, según sea apropiado. Es un proceso que tiene que permearlo todo, llegar a todos
los lugares, rincones y procesos de la organización. No es asunto de unos pocos.